31 octubre 2013
12 octubre 2013
26 septiembre 2013
17 septiembre 2013
¿Por qué no a mí?
Llevaba mucho tiempo sin actualizar el blog. Este ha sido sin duda el verano más difícil y más triste de toda mi vida. Pero esa es otra anécdota que no me apetece relatar en estos momentos donde aún quedan resquicios por terminar de superar…
Siempre me salía una curiosa vena creativa cada vez que pasaba por un mal momento, pero esta vez las cosas han sido distintas y ‘el mal momento’ ha extinguido durante varias semanas mi vena escritora. Es curioso cómo, lo que antes me relajaba y ayudaba a desahogarme, de repente un día quisiera dejar de fluir a través de las teclas de mi ordenador. El estado de ánimo de una persona es tan poderoso como para querer envenenar la vocación de uno, y en este caso la mía era escribir. Parece que ahora poco a poco voy renaciendo de nuevo. Ayer fue un largo día de reflexión y… ¿por qué no? Hoy he me he decidido finalmente a compartir con vosotros estas breves líneas de pensamientos que me han atormentado durante las últimas semanas.
La vida… curiosa reliquia. Un confuso compuesto de desdichas y satisfacciones. Cuando estamos pasando por un buen momento, a ninguno se nos ocurre plantearnos por qué nos está pasando a nosotros. ¿De verdad nos creemos merecedores de todo lo bueno que nos pasa? ¡Gran ego! Sin embargo, cuando algo malo nos acontece, siempre recurrimos al clásico “¿por qué a mí?”, como si fuera inexplicable que una tragedia pudiera pasarnos a nosotros, que ‘no nos la merecemos’ y, además, ‘es algo que solo le ocurre al resto, pero no a mí.’ Y digo yo… ¿y por qué no a nosotros? Cuando nos toca la lotería nunca pensamos “¿por qué a mí?”, asumimos ese destino sin más. La vida es dura, compleja, muchas veces incomprensible. Las desgracias están a la orden del día y nos pueden pasar a cualquiera. Y… ¡eh! ¿Quieres que te confiese algo? Tú también estás dentro de ese saco de ‘cualquiera’.
Las últimas semanas me han hecho sentirme impotente, confusa, aturdida… Nunca esperas que ‘eso que pasa allá afuera’ pueda tocarte un día a ti también. Y entonces la vida da un giro de 180º y empiezas a replantearte cosas que hasta entonces nunca te habías parado a pensar. Una frase es capaz de cambiarte tu mundo. Cambia tu estado de ánimo, cambia la forma de relacionarte con los demás, cambia la manera de afrontar las cosas… Sabes que ya nunca vas a volver a ser la que eras, pero de ti únicamente depende quién quieres llegar a ser algún día. Y entonces te conviertes en una luchadora con ganas de salir adelante por ella, por ti, por la gente que verdaderamente te ha demostrado estar a tu lado… y más especialmente al suyo. Y sonríes a la vida porque ahora sabes que eres Andrea Mateos y que, aunque las cosas te vengan mal dadas, vas a sacar fuerzas de donde sea para superarlas.
El “por qué a mí” sería la postura fácil y superficial, y a mí siempre me ha gustado lo complejo. Por eso mismo… ¿por qué no a mí? Asume tu destino y juega tus cartas con positivismo como mejor puedas. Afronta lo que te viene delante porque afrontarlo es el primer paso para intentar superarlo. Pero, ante todo, nunca caigas en ese inservible círculo donde te compadeces de ti mismo a través del trágico y egocéntrico “por qué a mí”. Dejemos el “por qué a mí” para las personas cobardes y pobres de espíritu. Tú has nacido entre los valientes.
¿POR QUÉ NO A MÍ?
Andrea Mateos
@prepyus
Siempre me salía una curiosa vena creativa cada vez que pasaba por un mal momento, pero esta vez las cosas han sido distintas y ‘el mal momento’ ha extinguido durante varias semanas mi vena escritora. Es curioso cómo, lo que antes me relajaba y ayudaba a desahogarme, de repente un día quisiera dejar de fluir a través de las teclas de mi ordenador. El estado de ánimo de una persona es tan poderoso como para querer envenenar la vocación de uno, y en este caso la mía era escribir. Parece que ahora poco a poco voy renaciendo de nuevo. Ayer fue un largo día de reflexión y… ¿por qué no? Hoy he me he decidido finalmente a compartir con vosotros estas breves líneas de pensamientos que me han atormentado durante las últimas semanas.
La vida… curiosa reliquia. Un confuso compuesto de desdichas y satisfacciones. Cuando estamos pasando por un buen momento, a ninguno se nos ocurre plantearnos por qué nos está pasando a nosotros. ¿De verdad nos creemos merecedores de todo lo bueno que nos pasa? ¡Gran ego! Sin embargo, cuando algo malo nos acontece, siempre recurrimos al clásico “¿por qué a mí?”, como si fuera inexplicable que una tragedia pudiera pasarnos a nosotros, que ‘no nos la merecemos’ y, además, ‘es algo que solo le ocurre al resto, pero no a mí.’ Y digo yo… ¿y por qué no a nosotros? Cuando nos toca la lotería nunca pensamos “¿por qué a mí?”, asumimos ese destino sin más. La vida es dura, compleja, muchas veces incomprensible. Las desgracias están a la orden del día y nos pueden pasar a cualquiera. Y… ¡eh! ¿Quieres que te confiese algo? Tú también estás dentro de ese saco de ‘cualquiera’.
Las últimas semanas me han hecho sentirme impotente, confusa, aturdida… Nunca esperas que ‘eso que pasa allá afuera’ pueda tocarte un día a ti también. Y entonces la vida da un giro de 180º y empiezas a replantearte cosas que hasta entonces nunca te habías parado a pensar. Una frase es capaz de cambiarte tu mundo. Cambia tu estado de ánimo, cambia la forma de relacionarte con los demás, cambia la manera de afrontar las cosas… Sabes que ya nunca vas a volver a ser la que eras, pero de ti únicamente depende quién quieres llegar a ser algún día. Y entonces te conviertes en una luchadora con ganas de salir adelante por ella, por ti, por la gente que verdaderamente te ha demostrado estar a tu lado… y más especialmente al suyo. Y sonríes a la vida porque ahora sabes que eres Andrea Mateos y que, aunque las cosas te vengan mal dadas, vas a sacar fuerzas de donde sea para superarlas.
El “por qué a mí” sería la postura fácil y superficial, y a mí siempre me ha gustado lo complejo. Por eso mismo… ¿por qué no a mí? Asume tu destino y juega tus cartas con positivismo como mejor puedas. Afronta lo que te viene delante porque afrontarlo es el primer paso para intentar superarlo. Pero, ante todo, nunca caigas en ese inservible círculo donde te compadeces de ti mismo a través del trágico y egocéntrico “por qué a mí”. Dejemos el “por qué a mí” para las personas cobardes y pobres de espíritu. Tú has nacido entre los valientes.
¿POR QUÉ NO A MÍ?
Andrea Mateos
@prepyus
23 julio 2013
¿Moción de censura? Porción de mesura
Tras las últimas informaciones aportadas en el ya famoso
caso Bárcenas, la oposición ha planteado contra Mariano Rajoy una moción de
censura, que sería la tercera de la democracia española. Esta, recogida en el
artículo 113 de la Constitución y el 175 del Reglamento del Congreso, tiene
como fin el exigir responsabilidad política al Gobierno y, aunque es propuesta
por 1/10 de los diputados, se necesita mayoría absoluta para sacarla adelante,
lo que resulta un blindaje perfecto para el Partido Popular.
"En un Gobierno de mayoría,
la moción no tiene ningún sentido"
Rubalcaba no pretende ganar la moción, ni mucho menos, se
trata simplemente de otra de sus artimañas por tratar de recuperar el liderazgo
perdido y la confianza, cada vez menor, de sus ciudadanos. Porque si bien es
cierto que Rajoy cuenta con pocos apoyos, menos aún tiene la oposición con un
líder que pretende asegurarse el futuro aprovechando las informaciones, cada
vez menos verosímiles, de un delincuente que se encuentra entre rejas.
"Rubalcaba no pretende ganar la moción,
sino recuperar el liderazgo perdido"
Lo que no hay que olvidar es que, de momento, los papeles de
Bárcenas son unos folios en blanco sin sellar ni enumerar que, salvo que se
demuestre su veracidad por otra vía, carecen de validez. Unos documentos que recogen,
por otro lado, pagos de impuestos -IVA o
IRPF- de una supuesta contabilidad en dinero B (¿desde cuándo se pagan
impuestos con dinero B?); o de anotaciones en 2000 y 2001 recogidas en euros
que, aunque desde 1999 era moneda de cuenta, hasta el 1 de enero de 2002 no
entró en vigor y, si los ciudadanos no tenían acceso a ella, de igual modo los pagos
en negro realizados en efectivo. ¿Sospechoso? Además, aunque muchos se
escandalicen por los sobresueldos -y dejando de lado la ética, que ese es otro
terreno distinto para analizar-, estos no convierten el acto en delictivo,
siempre que, claro está, estén declarados a Hacienda.
"Salvo que se demuestre por otra vía,
los papeles de Bárcenas carecen de validez"
Y ahora sería el momento de preguntarse, ¿desde cuándo tiene
más credibilidad una persona que está en la cárcel y que ha cambiado su versión
de los hechos en innumerables ocasiones que un presidente de un gobierno
legítimo? Algunos han convertido a Bárcenas en un hombre de dogma, empezando
por la prensa. Pero en un Estado de Derecho, un hombre -llámese Rajoy o
ciudadano de a pie- no tiene que demostrar su inocencia, le tienen que probar
su culpabilidad o, de lo contrario, no se hablaría de régimen democrático. ¿Qué
hay de la presunción de inocencia? ¿Y de los juicios realizados únicamente por
jueces, y no por la sociedad civil?
"¿Tiene más credibilidad un delincuente
que un presidente de Gobierno?"
Está claro que, hartos de la clase política, parece que los
ciudadanos están casi esperando cualquier información que les perjudique para
creérsela. Hagan lo que hagan va a estar mal visto. Nunca había sido tan
difícil consensuar los intereses de todos. Y lo mismo ocurre con la prensa, que
en los últimos tiempos ha sido tachada de sensacionalista. Pero parece ser que
es preferible esa falta de objetividad de los medios de comunicación, siempre
que sea para difamar a algún personaje político, a las propias acciones
políticas, lo que están aprovechando muy gustosamente los periódicos para
lanzar sus propios mítines a una sociedad deseosa de escándalo. Realmente los
medios se tienen que deber antes a la verdad que a sus lectores, al igual que
los políticos a sus votantes antes que a sus partidos. Por eso mismo, donde
unos apuntan a una moción de censura, yo propongo una porción de mesura, que
gran falta nos hace.
Andrea Mateos
@prepyus
13 julio 2013
El club de los arrogantes intelectuales
El sujeto número 1 era un arrogante intelectual, igual que el número 2 y el número 3. Era un mundo lleno de peces gordos, falsas morsas que se llenaban la boca de palabras vacías. “Yo soy el subsecretario del vicepresidente del comité segundo de la organización…” ¿Y qué? ¿Qué clase de basura de puesto es ese? En el mundo sobran puestos absurdos, casi tantos como gilipollas. “Encantada, yo soy PrePyus”, me presentaba siempre. “PrePyus”, sin más, sin ninguna clase de parafernalia.
Trepaban por conseguir una mota de polvo de algo que ellos llamaban puesto. Pisaban, mordían, empujaban… Y una vez llegaban a su cima, se limitaban únicamente a observar con extraño regocijo, desde lo alto, lo que habían conseguido, aunque esta altura escaseara más bien de altitud y hubiera sido a costa de todo. En verdad por lo que deberían matarse era por trabajar. Con usar solamente la mitad de la energía que habían empleado por adquirir el lugar que ocupaban era suficiente. Pero aquello, el trabajo, era el fin último de todo. Simplemente querían un nombre para poner en su tarjeta de contacto, aunque después no pensaran en hacer nada con su desaguada vida.
-Toma, ricura, llámame…
Y luego nunca les llamaba, pero a ellos les gustaba pensar que lo haría. Les hacía sentirse importantes, casi como si les tuvieras que estar agradecida. Se les hacía el culo pepsi-cola cada vez que daban su teléfono a ‘una ricura’ que, por otro lado, nunca se lo había pedido. Desprendían arrogancia y emanaban un sudor soberbio. Con el tiempo acuñé el término ‘focaceo’. Eran focaceos que se reían, moviéndose todas las gorduras de su voluminoso cuerpo. Y les encantaba aplaudirse a sí mismos, igual que un amplio grupo de focas. De ahí el vocablo.
A lo largo de mi vida me he encontrado con muchos arrogantes intelectuales. Los había altos y delgados, bajitos y regordetes, jóvenes, maduros, de clase baja, pertenecientes a la élite… Pero para mí eran todos unos malditos obesos, unos obesos de vanidad que escupían aderezos sin llegar a decir realmente nada. Las personas son lo que es su intelecto. Pero intentar presumir de este no es más que una demostración de su carencia. O al menos, un burdo experimento por envolverse de eminencia cognitiva ante una existencia figurada que les sabe insípida.
Andrea Mateos
@prepyus
10 julio 2013
Paraíso de tapas y botellines
A veces el mundo se reduce a una cerveza fría y un pincho de jamón ibérico, especialmente en esos días donde tu casa son bofetadas de calor ante una primavera inexistente que se ha transformado sin avisar en un verano que pasa bruscamente de la bota a la sandalia. Los ‘maldito frío’ se revisten de ‘soporífero bochorno’ (el caso es siempre quejarse. El tiempo siempre fue tema de conversación para inconformistas). Y, de repente, aciertas tu hogar en una refrescante terracita de verano, allá por las 19:31 horas de la tarde. No necesitas demasiados argumentos para instalar allí tu trasero, es una campana que llama siempre a la misma hora: cuando empieza a caer la tarde y los trabajadores acuden tras una intensa jornada de trabajo. Y así es como me encuentro yo ahora mismo mientras escribo estas líneas en mi destartalada agenda de siempre. Paraíso de tapas y botellines… Porque esa extraña relación simbiótica capaz de atraer a las más disparatadas clases sociales va a ser hoy el motivo de este post que escribo.
ORÍGENES
Todo el mundo tiene una ligera idea de cómo surgieron las tapas, ligadas a esa necesidad –casi natural- del hombre por beber. Pero yo, ante mi repentina curiosidad por el tema, he encontrado unos orígenes algo confusos. Algunos los datan en épocas medievales, cuando Alfonso X el Sabio fue recetado, por orden médica, beber unos sorbos de vino que decidió acompañar de bocados de comida para evitar los efectos el alcohol. Otros aseguran que aquello ocurrió en realidad en tiempos de los Reyes Católicos, donde se les obligó a los taberneros a servir vino y cerveza acompañados de pequeñas tapas para evitar incidentes a las salidas de las tabernas. Aunque también existen elucubraciones de que en realidad la causa fue para impedir la entrada de moscas en las copas.
Existen otros atisbos que lo fechan en el Siglo de Oro, con el aprovisionamiento de comida de los soldados o por la toma de alimentos de los labriegos a mediodía para recuperar fuerzas después de una dura jornada laboral en el campo.
Acercándonos algo más a nuestros tiempos, se cree también que Alfonso XIII, en uno de sus viajes a
Cádiz, estaba tomando una copa de vino cuando le azotó una ‘levantera’ (viento típico de la zona) y, para evitar que entrara polvo, puso una rodaja de jamón encima. Sin embargo este es un hecho dudoso, pues la arena se habría quedado pegada a la grasa del embutido.
Por último, ya en el siglo XX, algunos autores llevan sus orígenes a Andalucía, en la práctica de colocar láminas de jamón o lomo para evitar precisamente que el vino perdiera su aroma. Aunque también se puede situar en plena Guerra Civil, donde la población se vio obligada a tomar pequeños bocados (principalmente de pan) para alimentarse.
VARIANTES DEL TAPEO
Sin embargo, aunque el fenómeno de tapear está ligado a la cultura española, el acto ha sido extendido por todas las partes del planeta, con sus diversas variantes según el lugar:
· Venezuela: las tapas son llamadas pasapalos
· Italia: existen los cicchetti venecianos
· En algunas culturas asiáticas se les llama los dim sum
· México: botana o antojitos
· Colombia: pasabocas
· El Salvador: boquitas
· Argentina: copetín
· Chile: picoteo
· Perú: piqueo
Incluso, hasta dentro de la península, los términos difieren de una comunidad a otra:
· En Alicante se habla de ‘picaeta alcoiana’
· En Tarragona los bares de tapas son los ‘llesqueries’
· País Vasco: poteo o chiqueteo (los txikitos son vasos pequeños de vino)
· Aragón o Navarra: alifara
· Históricamente se les solía llamar también avisillos o llamativos (por aquello de comerse antes de la comida principal)
FENÓMENO SOCIAL
Las tapas han constituido un fenómeno social a lo largo del tiempo, convirtiendo a los bares en lugares de reunión, lo que ha sido muy aprovechado por la empresas turísticas. En Londres se han puesto de moda y en los últimos años están teniendo un gran éxito. Tuvo también su merecida importancia a la hora de aceptar a las mujeres en los bares como alternativa ante otras actividades donde únicamente se repartía bebida y eran exclusivas de un mundo de hombres. De hecho, hoy se ha convertido más en una actividad social que en una gastronómica, donde el propósito de comer es prácticamente lo último.
Con la crisis, los gastrobares han supuesto una imaginativa alternativa para acercar la alta cocina a un público más amplio, constituyendo un terreno fértil para la invención de los cocineros (hoy se habla de tapas con nombres como ‘toy esmayao’, ‘loquesea’, etc). Y todo ello sin hablar de su valor nutricional: sí, se puede tapear de forma saludable pues, como dicen los nutricionistas, es mejor realizar cinco comidas al día que tres, precisamente para repartir la ingesta gastronómica. Además, ahora que hace buen tiempo, la gente está de mejor humor y se abre más el apetito, ¿qué mejor que conocer tu ciudad a través de sus bares? Este verano, propongo degustar nuestra cultura: tapeemos.
Andrea Mateos
@prepyus
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)







