07 mayo 2014

Debate sobre el futuro de Cataluña

El referéndum sobre la independencia de Cataluña se ha hecho eco en los medios de comunicación, convirtiéndose en una de las principales noticias de actualidad, incluso como tema de debate en las aulas... tal ha sido el caso esta mañana en la Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad Complutense de Madrid.


La primera frase que me llama la atención es la siguiente: "la Constitución Española no debe ser nunca una jaula de voluntad popular". Se comienza a hablar de la vulneración de los artículos constitucionales, como el artículo 3, referente al tema de la lengua catalana en su reciente polémica con Wert. Y me pregunto, ¿se está hablando de derechos vulnerados para justificar la vulneración que se pretende hacer con el futuro referéndum? Cojo la CE en la mano y expongo que fue aceptada en su momento también por el pueblo catalán. ¿Por qué la rechazan ahora? La respuesta es que fue aprobada únicamente por una minoría. Y me vuelvo a preguntar... ¿no sienten que les represente porque no fue aceptada por una mayoría catalana, pero quieren la independencia a través de un proceso democrático, esa democracia que ha sido conquistada gracias a la constitución que pretenden vulnerar? Y ya que hablamos de minorías... ¿pretenden que el estado español les conceda la independencia por la votación minoritaria de una región? Es decir... la CE sólo tiene validez para defender que se han violado sus derechos, pero nunca para los que ellos pretenden vulnerar; la CE no les representa porque fue aceptada por una minoría, pero esa minoría que rechazan cobra fuerza cuando se trata de su independencia; hablan de una democracia rota, pero pretenden desprenderse de España a través de esos cauces democráticos que critican...


El artículo 149.1.32ª de la CE  establece que convocar una consulta popular vía referéndum es competencia exclusiva del Estado y no de una Comunidad Autónoma. Del mismo modo y, sin ir más lejos, el artículo 2 dice que "la Constitución se fundamenta en la indisoluble unidad de la nación española, patria común e indivisible de todos los españoles". Lo que quiero decir es que el referéndum que pretende llevar a cabo Mas es asunto de TODOS los españoles, y no sólo del pueblo catalán, pues es competencia del estado español, que es del que desean desprenderse. ¿Y qué pasa con los catalanes que sí quieren ser españoles? No hay que olvidar que han nacido en España y que, para dejar de serlo, tendrían que quitarse su esencia, lo que es físicamente imposible. En definitiva, un pueblo que quiere excluirse de la colectividad de la que históricamente forman parte. Citando a Umbral: "por defender la memoria propia, niegan la memoria que ellos tienen en común con otros, que es casi toda".


Hablemos de historia. Cataluña no ha sido nunca un reino, ni una nación, ni un estado, ni un principado, ni siquiera un condado (fueron nueve, y el título de conde que recibieron los reyes aragoneses era el de Barcelona, no de todo el territorio). Sus soberanos han sido siempre reyes de España, Aragón o Francia. Las tierras catalanas fueron hasta el 801 parte de una provincia hispanorromana, francesa hasta 1258 (año en que se firma el Tratado de Corbeil que tuvo lugar entre Luis IX y Jaime I, donde los condados franceses que se correspondía con el territorio que hoy es Cataluña pasaban a la corona de Aragón) y aragonesa y española en los posteriores años. Incluso  durante la Guerra de los Segadors (1641-1659), periodo en que Cataluña ciertamente fue independiente de España, estuvo sometida a la soberanía de otro país: Francia. Así, la bandera cuatribarrada a la que se aferran, hay que recordar que era la tradicional de los reyes de la corona de Aragón, no de condes.


Entrando en la perspectiva económica, el Gobierno cede a la Generalitat una serie de ingresos para que no se colapsen sus cuentas. La independencia supondría unas fronteras económicas, trámites aduaneros e impuestos. Sólo la creación de aduanas representaría una pérdida importante del PIB, y todo ello sin tener en cuenta que la mayor parte de la producción de Cataluña pasa al mercado nacional español, no internacional. De este modo su integración en la UE tampoco sería fácil. Reconocer  a un estado no es cosa de dos días, al menos se necesitaría una década únicamente para que la Unión se planteara incluirla y, aún así, no sería cierto que ingresara, por la negativa de España y, seguramente, de Francia y Reino Unido (ambos con problemas también de nacionalismos).


Para finalizar y dejando de lado la historia, la Constitución e incluso la economía, si Cataluña tiene que independizarse, que lo haga, pero que sea una voluntad nacional. Leí una vez que "las identidades sólo son homogéneas en la ficción; en la realidad existe una saludable diversidad que nos enriquece a todos, aunque a algunos les pese". Quedémonos con esa idea. Y, tirando del discurso emotivo que tanto les gusta a los independentistas, me niego a creer en una Cataluña independiente... porque amo Cataluña y, cuando amas a alguien, luchas hasta el final para no dejarla ir.






Andrea Mateos
@prepyus



08 abril 2014

Mujeres reales. Cluscorner

La semana pasada realizaba una entrevista a Claudia Cienfuegos de ClusCorner (@cluscorner), una blogger que se sale de lo habitual… “Hola. Soy Claudia, una mujer real y con curvas orgullosa de ello.”

Habíamos quedado en el Starbucks de Plaza de España. Como siempre, Claudia venía impecable, entre una mezcla de picardía y feminidad, y con una enorme sonrisa en la cara. Risueña, humilde, dicharachera. Me confiesa que ella es consciente de que nunca va a ser una gran estrella de los blogs, pero que no le importa porque la calidad de sus seguidores (y hay que decir que el número tampoco se queda corto, ni mucho menos) es muy superior a la de aquellas bloggers a las que solo escriben personas para hacer un comentario simplista acerca de lo estupendas que salen en sus últimos posts y siempre aprovechando para mandar el link de su blog poco exitoso. Parece ser que, una vez más, el triunfo, la alfombra roja, lo pone un número y no la calidad de la gente que te sigue.

Seguimos charlando, más que como entrevistadora y entrevistada, como dos amigas que quedan a tomar café. Reflexionamos sobre la superficialidad y ausencia de cercanía de la mayoría de los blogs de moda. Claro que ponemos ejemplos concretos en la conversación, con nombre y apellidos. Muchos de ellos son grandes conocidos, pero por respeto no voy a determinarlos por aquí, considero que todos tenéis más de uno en mente… ¿me equivoco?

Ella las define como las “chicas Zara”, bloggers delgadísimas, perfectísimas, capaces de salir en tacones y cazadorilla con un metro de nieve y a 15 grados bajo cero por las calles de Nueva York. Por supuesto que lo de “chicas Zara” es solo pura terminología, la ropa que visten suele ser de marcas y precios que la mayoría de los mortales no se puede permitir gastar a diario, y esto aumenta cuando aumenta también su popularidad. Serían, algo así, como las “clackers” de El Diablo Viste de Prada. Y, al igual que estas, siempre en su vida todo es maravilloso, nunca tienen un mal día, todo es “amazing” y “full of projects”. ¿De verdad? No se quieren, se aman y están encantadas de haberse conocido. A menudo da la sensación de que han creado su blog para mostrar al mundo lo guapísimas que son, más que para dar verdaderos consejos de moda, bañándose en el mar de la superficialidad y perdiendo toda cercanía con sus seguidoras.

Una de las cosas que más me gusta de Cluscorner es su autenticidad. Es una mujer tremendamente positiva, pero si tiene un día gris no lo esconde. Y si otro tiene que salir recién levantada y con ojeras, ¿qué pasa? Hasta la modelo más famosa del momento se resfría, y se deprime, y…sí, también tiene legañas por las mañanas. Pero lo que esta vende es que es súper-híper-mega perfecta. ¿Es así como realmente espera conectar con sus followers? ¿Hasta qué punto la mentira es garante del éxito? Y por supuesto no te van a decir que una crema es mala cuando les están pagando por publicitarla. ¿Cuántas advierten de que sus post están patrocinados? Cuando consulto un blog de belleza, al menos yo, lo hago con la intención de que la blogger me dé sus consejos y opiniones sobre aquellos productos que recomiendan y aquellos que no, porque se presupone que los han probado. Y no, no resulta creíble que todas las cremas de las que hablan sean elixires de la juventud…

Claudia Cienfuegos es auténtica. Sale a la calle tal y como nos muestra, no se ‘disfraza’ para hacerse una sesión de fotos para cambiarse, de nuevo, al terminar. Se siente orgullosa de sus curvas porque es una mujer real. Y defiende la idea de que no existe mujer fea, sino mujer que no se sabe explotar sus puntos fuertes, ya tenga una 32, 38 ó 44 de talla de pantalón. Nunca aconseja usar productos que sabe que no funcionan, y asegura que para estar bien hace falta algo más que beber dos litros de agua al día o dormir ocho horas… AUTÉNTICA. Esa es su fórmula y el factor diferenciador en un mundo virtualmente superficial. Y es que, qué duda cabe de que lo mejor para vender tu blog es no venderte.

 


Andrea Mateos
@prepyus



02 abril 2014

¿Pluralismo informativo real?


Nos encontramos en un mundo, en principio globalizado, donde el poder recae en una minoría que controla al resto. Y es que el fin originario de la globalización, ese que inducía a la participación del colectivo universal, se ha puesto como un punto más de esa lista de tareas pendientes que nunca se llevaron a cabo, lo que ha llevado a un proceso localizador y excluyente de una gran parte del planeta.

Es la vez que existe un mayor número de países democráticos, con la libertad de expresión recogida en sus marcos constitucionales. Pero a la hora de la verdad todo se envuelve bajo la capa que teje ese control informativo, siempre bordado en el hilo del carácter semi-oculto. ¡Vivimos en democracia! ¿Podemos realmente hablar de pluralismo? Quizá todos los medios provengan de un mismo emisor o fuente, aunque escritos con distinta caligrafía. Hay que dar sensación de diversidad mediática…aunque, en su esencia, todas las informaciones vengan a ser igual de idénticas e inexactas.

Los procesos info-comunicaciones se han visto expuestos a la editorialización y frivolización como consecuencia de la búsqueda de mensajes rentables y superficiales en un hábitat donde predomina lo simultáneo y donde se presentan una serie de asimetrías que se exponen como justificadas. Pero la opinión pública ha salido de su letargo. Ha dicho basta. Y, paradójicamente, esto se ha debido a esa globalización focalizada controlada por una minoría. Estamos hablando de esos mortales instrumentos que pueden llegar a ser a veces las redes sociales y que, gracias a las cuales, individuos alojados en esquinas opuestas del planeta podían interactuar y se dieron cuenta de que parte de la población –silenciosa- ahora comenzaba a hablar. Y verdaderamente tenían mucho que decir. Algo inaudito, sin duda: la realidad no era como nos la estaban contando.

El 27 de febrero de 2014, Joaquín Aguirre escribía en su blog “Pisando Charcos” que el 2011 fue el año en el que se empezó a protestar. Ninguno supimos ver las señales que iban pidiendo un cambio global y cuyos mensajes se verían reflejados con posterioridad en las pancartas de las manifestaciones multitudinarias existentes en absolutamente todas las naciones, con independencia de la ideología. Ya en 1980 el Informe McBride, bajo el lema “voces múltiples, un solo mundo”, recogía esa necesidad de un nuevo orden mundial informativo que garantizara el pluralismo, la democracia y la participación. ¿No se supieron gestionar ni contextualizar las necesidades que ya se pedían entonces? ¿O no se ha querido? ¿Quién lo ha impedido o lo impide? ¿Por qué?

Están intentando lapidar la verdad y la creatividad con todos nosotros. Así es como yo lo siento. A determinados poderes y/o colectivos nunca les ha interesado que pensemos… o al menos, que pensemos lo que ellos consideran que no debemos pensar. Siento decirles que no van a conseguir callar mi alma crítica. Y por crítica no me refiero a alterar el orden público como algunos lo entienden. Pero recordad que la verdad (la auténtica, no la que nos venden) nos hará libres, así como el conocimiento nos sacará de la sumisión de la masa adormecida. ¡Despertemos periodistas! El mundo será lo que nuestra pluma honestamente escriba.


Andrea Mateos
@prepyus

13 marzo 2014

"UCRANIA SERÁ EUROPA"


Ucrania constituye una nación fundamental para una Rusia expansionista en su proyecto de crear una Unión Euroasiática como rival a la Unión Europea. Sin embargo, para la mayoría de los ucranianos, esta última supondría la apertura a la mejora económica, la consecución de la democracia real y la lucha contra la corrupción política. A finales del mes de noviembre del año pasado, empezaron en Kiev una serie de manifestaciones pro europeas como resultado del rechazo de Víktor Yanukóvich al Acuerdo de Asociación y Libre Comercio con la UE. Una protesta que, a día de hoy, se la conoce como la revolución EuroMaidán, el conflicto más grave del país desde su independencia en 1991.

Consigo contactar con una kievita. Hablo con ella principalmente a través de las redes sociales. No diré su nombre, porque ha preferido permanecer en el anonimato. Le pregunto por la situación y arroja toda clase de desprecios con un odio atroz hacia su presidente y el régimen ruso. Sin embargo, formar parte de la Unión Europea supondría una dura reforma en el sistema económico ucraniano y la estructura en general del país. ¿Hasta qué punto merece la pena su ingreso? “La gente ya no podía soportar que no se firmara el acuerdo. Nos hacían promesas que nunca cumplían.” La situación se había vuelto insostenible. Me confiesa que ahora tiene miedo, que no puede ni dormir y muchos días no se le permite ir a la universidad. Siente la constante desolación de no saber qué va a pasar con su pueblo, una sensación que le ahoga y llena de rabia. Pero afirma que todo habrá merecido la pena si finalmente consiguen su objetivo: la independencia total de la influencia rusa.

Así, los estudiantes universitarios ocupaban la Plaza de la Independencia de la capital exigiendo el cese del presidente y un cambio de régimen. El 30 de noviembre los antidisturbios embestían con violencia contra las manifestaciones. La ciudad se iba llenando poco a poco de hombres enmascarados con cascos y bates. El pueblo entendía que el Gobierno solo accedería a dialogar con el radicalismo.

El 16 de enero la Rada Suprema –o Parlamento- aprobaba unas duras leyes antiprotesta. La gente ya empezaba a hablar de Guerra Civil o, para los de mal agüero, de una guerra en Europa. En los posteriores días, los radicales paramilitarizados estaban cada vez más dispuestos a usar toda clase de técnicas violentas. “El presidente mandó militares para pegar tanto a hombres y mujeres, como estudiantes y niños. Kiev estaba lleno de sangre y hasta ahora no hay culpables. Ha desaparecido mucha gente.” La kievita asegura que los militares que protegían a Yanukóvich traían encarcelados para provocar a la gente que se revelaba. Querían que la opinión pública internacional se forjara una imagen equivocada del movimiento.

Con la llegada de febrero, aumentan las tensiones. Sin duda febrero ha sido el mes más difícil de todos. El día 20, el régimen mandaba francotiradores y, tan solo unos días después, el presidente abandonaba Kiev y Putin decidía entrar en el campo de juego, usando Crimea como excusa para su intervención. Todos sabían que era algo que se podía producir en cualquier momento. La entrada de la gran potencia rusa era del todo inevitable.

Ucrania es una nación que se encuentra situada entre Europa y Rusia. En eslavo antiguo significa “zona fronteriza”. El oeste rural es pro europeo, mientras que el este, de carácter industrial, es pro ruso. Se puede decir además que Kiev es la madre de la civilización soviética y de todas las ciudades rusas. Un país, sin duda, con una importante historia pero sin una historia real de estado, debido a su juventud. En la Segunda Guerra Mundial, muchos ucranianos colaboraron con el régimen nazi, algo que los rusos nunca perdonaron y decidieron enviar a parte de su población a los gulags. Durante las décadas siguientes se fue afianzando un sentimiento anti ruso que culminaría con la independencia de la república en 1991.

Para Europa se trata de un país importante, ya no solo por su situación geoestratégica y como zona fronteriza de Rusia, sino que además supone un tránsito para el gas. Su población es en un 78% de etnia ucraniana, a excepción de Crimea, de mayoría rusa (60%). El golpe de estado producido en este territorio ha hecho reaccionar a Putin, alegando querer protegerla frente al nuevo gobierno ilegítimo. Hay que tener en cuenta que Crimea fue rusa hasta 1954, año en que Kruschev decidió regalársela a Ucrania. Pero Rusia siempre ha considerado esta tierra rica en cultivo y con acceso al Mar Negro como suya. Sacar a Crimea de su área de influencia afectaría a su orgullo nacional. Por otro lado, el presidente ruso había firmado con Yanukóvich un acuerdo de permanencia hasta 2042... y va a hacer todo lo posible para que se respete ese pacto.

El 27 de febrero, el Parlamento de Crimea realizaba un segundo golpe de estado, tras el de Kiev, eligiendo a un nuevo jefe de gobierno regional ruso. Un acto, sin duda, inconstitucional, pues el cargo de primer ministro regional era designado en la capital. Algunas manifestaciones producidas en este área pedían que Rusia enviara ayuda para garantizar su protección. La consecuencia más inmediata fue que el parlamento ruso autorizase la intervención militar en Ucrania, una provocación a los titanes de EEUU y la UE. Sin embargo, Putin ha negado tal invasión. Como él mismo ha definido, únicamente son grupos de autodefensa locales. Pero el kremlin no va a ignorar la llamada de ayuda de Crimea. El problema radica en que si Putin hace uso de la fuerza, estaría violando el derecho internacional y la integridad de un territorio soberano.

Para el presidente ruso no solo es una cuestión geoestratégica que garantice su flota en el Mar Negro, también hay motivos históricos y culturales. Haciendo una comparativa, está usando el mismo pretexto que ya usó en 2008 con Georgia: la protección de los rusos amenazados. Ya entonces dejó claro que tanto Georgia como Ucrania suponían una frontera que la UE y la OTAN nunca debían traspasar.

Pero por otro lado, hay que tener en cuenta también que el ámbito internacional es muy amplio y que Rusia necesita de EEUU en otros escenarios globales. Están en juego intereses tanto económicos como energéticos. Hay que evitar una guerra. Algunos analistas hablan de posos de Guerra Fría y de una Unión Soviética que, en la idea, nunca ha llegado a desmoronarse. ¿Puede ser esto un golpe del exterior para sacar a Ucrania, finalmente, de la influencia rusa, como dicen algunas hipótesis? ¿Por qué no se ha esperado a unas elecciones limpias? Quizá porque en las últimas, como asegura la kievita, los votos fueron falsificados. Los ciudadanos que han dado el paso, están dispuestos a todo con tal de que no dividan a su gente. Quieren la libertad. ¡Se han librado tantas batallas en su nombre! ¡Y ha habido tantos hombres que la han perdido en su lucha por conquistarla! “Hay gente que se merece que les llamen héroes. Luchan por todos contra una Rusia que nos robaba. Pero estoy segura de que Ucrania será finalmente Europa”.

 


Andrea Mateos

@prepyus

04 marzo 2014

La obsesión del periodista vocacional


Llega un momento en la vida del periodista (vocacional) donde el poder de la información se convierte en una obcecación que te taladra. Y buscas de forma casi exasperada un artículo en cada conversación, una columna en la mirada de un desconocido, un reportaje en cada acto banalmente cotidiano. Porque llega un momento en el que empiezas a soñar primicias y a completar obsesivamente tu agenda de contactos fuera del horario laboral, que ahora abarca las 24 horas escasas que se te muestra un día. Y entonces, la delgada línea entre tu vida privada y profesional se disipa para venir a ser lo mismo. ¡O quizá sea tu trabajo el que pise de una forma titánica tu intimidad!

El mundo se transforma: todo son interrelaciones que forman el proceso comunicativo. Las personas ya no son personas, sino la abstracción que compone la relación simbiótica y de retorno entre en un emisor caótico y un receptor participativo. ¿El mundo de las ideas? Y esa obsesión frustrante habita en un curioso campo de incertidumbre. Lo bonito de la vida es que todo el mundo desconoce su futuro, pero mientras que para otros esto es un factor largoplacista, para el periodista se convierte en un porvenir instantáneo, casi presente. ¿Qué va a ser de mí el próximo segundo? La vida eterna o la destrucción...

El universo es el mayor canal informativo que hay. Existen millones -¡infinitos!-  tipos de acontecimientos que se suceden a la vez, en un segundo, y lo peor de todo es que tus fieles ojos no van a estar ahí (en una mayoría dolorosa de veces) para poder escribirlos, ¡joder! El amplio proceso cognitivo en el se traduce tu trabajo hace que tus sentidos se disparen. Tu mente se vuelve tan abierta, sabes de tanto y de tan poco, que a menudo caes en un saco de escepticismo. ¿En qué creer? Absolutamente todo es cuestionable. El saber que no puedes estar seguro de lo que sabes… ¡y ni siquiera puedes afirmar aquello! Pero aun estando expuesto a esa continua red informativa, siempre tienes que tener claros unos principios, que marcan tu origen y también definirán tu meta. No hay nada peor que traicionar a tus ideas, que constituyen, en último y más importante término, tu ser. Porque el periodista, antes que periodista, es persona. Quizá llegue un momento en la vida del periodista, ahora ya sí, VOCACIONAL, donde el poder de la información se convierta en una obcecación que te taladre. Pero que ese taladro nunca alcance la placa dura que debe ser tu ego, que no es más que tu existir, tu esencia.



Andrea Mateos

@prepyus

19 febrero 2014

Una de manifestaciones

Detrás de una manifestación siempre se esconde un poso ideológico… o un interés oculto, que a veces no tiene tanto que ver con la ideología. ¿Cuántos de los acuden habitualmente a manifestaciones están realmente preocupados por el asunto en sí por el que se manifiestan? ¿Y cuántos lo hacen por derrocar a ‘x’ partido político o gobierno, o porque lo consideran un ‘deber’ del grupo político del que son afines, o simplemente para dejarse llevar por la masa?
Quisiera resaltar, antes de abordar la cuestión, dos aspectos de la sociedad española. El primero es que en España hay que reconocer que la calle está totalmente conquistada por la izquierda, ¡y saben muy bien cómo enervar a una ciudadanía ya encolerizada! El segundo es que, exista o no un problema real, nos gusta quejarnos. En mi entrada anterior “Falsos Patriotas”, decía que hasta “los que no se quejan” se quejan de “los que se quejan”. Y esto es así. A menudo, y especialmente en épocas de crisis, caemos en un foso de victimismo. ¡Incluso a veces en la comunidad internacional tienen mejor concepto de nosotros que nosotros mismos!
Con estos dos factores no es de extrañar que la gente se manifieste  y haga huelga tantas veces a lo largo del año. Y más en la actualidad donde, aunque poco a poco vamos saliendo de la crisis económica, la sociedad aún no ha notado realmente esa ligera mejoría. Pero la derecha siempre ha considerado que la calle es cosa de progres, lo que le lleva a mostrarse reacia cada vez que la izquierda saca sus pancartas. He de decir que yo tampoco soy una apasionada por manifestarme. Primero porque lo considero un esfuerzo inútil, pues poquísimas veces se logra el objetivo que se persigue. Y por otro lado, me resulta un acto molesto. Pero esto ya es una percepción mía personal.
Sin embargo, ayer tuvo lugar (y hoy) una manifestación para la liberación del pueblo venezolano, cuyos asistentes componían, predominantemente, el perfil de la derecha. Lógicamente no va a asistir al acto un comunista -tan a favor del régimen cubano y venezolano-, pero el evento en sí me resultaba de lo más curioso. Esa derecha, tan reacia y crítica con las manifestaciones (no hay que olvidar que, a fin de cuentas, es un derecho constitucional recogido en el artículo 16 de la Constitución), ¡manifestándose! ¡Qué ven mis ojos! Pero manifestarse por Venezuela queda guay, mientras que el resto de manifestaciones son para perroflautas y el progrerío rancio (no sé si están pillando mi sarcasmo).
Y entonces no dejo de preguntarme… ¿en qué punto, por poner un ejemplo, nos situamos con la masacre de Siria? ¿Por qué no nos reivindicamos también con Ucrania, que quieren acabar con la influencia rusa y entrar en la Unión Europea? ¿Cuáles son los criterios de selección -y exclusión- por los que se rigen para decir ‘sí’ a unas y a otras ‘no’? No estoy queriendo con esto comparar conflictos tan heterogéneos de causas y evolución tan diversa, pues nada tiene que ver Venezuela con Siria y menos con Ucrania. Simplemente estoy tratando de realizar un análisis de lo que supone el hecho en sí de manifestarse. Nada tiene de malo luchar contra la opresión y reivindicar la libertad de un pueblo. Por supuesto que no. Pero, sinceramente, no lo entiendo. ¿Hipocresía de principios?  Los principios de la incoherencia. ¡Llámenme loca, qué sé yo!
Lo que me ha quedado claro es que las ideologías se han apropiado de las manifestaciones. Parece que en España salir a la calle con una pancarta es cosa de izquierdas (salvo cuando, de forma excepcional, la derecha decide manifestarse), al igual que llevar la bandera de España (la oficial y democrática, no hablo de la tricolor ni la del aguilucho) es exclusivo de la derecha. ¡Y que a ninguno que no sea afín ideológicamente se le ocurra invadir el campo del otro!  Las ideologías se han apropiado de las manifestaciones… pero bueno, como casi todo en esta vida, en general. ¡Rollizo monstruo la ideología! Rollizo y tramoyista.


Andrea Mateos
@prepyus

10 febrero 2014

Falsos patriotas



Los que aman España a menudo lo hacen de una forma ilusamente utópica, rememorando una gloria histórica que ha sido descosida por el mal que actualmente le aqueja. Aman España como una abstracción y claman un odio atroz por la gente que la compone. Pero, ¿se puede amar un país y no su gente, que constituye principalmente su esencia? ¿Pues qué es un estado sin su pueblo?

Cierto es, un pueblo que se corrompe por los corrompidos, donde ‘los que no se quejan’ se quejan de ‘los que se quejan’, y al final España entera lagrimea. Esa España donde una mayoría aparenta saber de todo en todas las situaciones, y luego está la élite listilla que simula no saber de nada aún sabiendo (principalmente cuando salen a la luz asuntos turbios). Igualmente habitan los que construyen falsamente la historia, buscando -en un intento desesperado y fanático- un motivo inexistente para independizarse. Esa es España, nuestra España. La que tiene que lidiar contra su propio pueblo para no desmoronarse sobre sus propios cimientos. Pero si España no es España sin su pueblo, ¿puede lidiar contra sí misma?

Existen también, como digo, los llamados falsos patriotas. Aquellos a los que se les llena la boca de un idolatrado amor hacia su patria, rozando los límites de lo divino. Un amor que es casi tan grande como el rencor que engendran hacia sus hermanos de tierra, que serán corruptos, gemebundos, patrañeros o con tintes independentistas, pero hermanos, al fin y al cabo. Vaya, ¡que en todas las familias cuecen habas!

Pero al igual que un reloj no lo es sin sus engranajes (podrá tener apariencia de reloj, pero sin engranajes nunca marcará la hora), España no es España sin su pueblo. Ambos constituyen un mismo conjunto, como una unidad psicosomática de cuerpo y mente mediante una relación simbiótica donde la una requiere de la otra para funcionar de un modo perfecto o, aunque a veces vaya a trompicones, hacerlo en la mejor medida. Y ciertamente, España sí es una gran nación, como claman los falsos patriotas. Pero la idea desparece no solo con aquellos que pretenden desprenderse de ella, sino también con los que hablan en un doble discurso chauvinista y segregado debido a la dicotomía emocional que se produce entre el amor y el odio que incoherentemente profesan.

 


Andrea Mateos
@prepyus