17 septiembre 2013

¿Por qué no a mí?

Llevaba mucho tiempo sin actualizar el blog. Este ha sido sin duda el verano más difícil y más triste de toda mi vida. Pero esa es otra anécdota que no me apetece relatar en estos momentos donde aún quedan resquicios por terminar de superar…


Siempre me salía una curiosa vena creativa cada vez que pasaba por un mal momento, pero esta vez las cosas han sido distintas y ‘el mal momento’ ha extinguido durante varias semanas mi vena escritora. Es curioso cómo, lo que antes me relajaba y ayudaba a desahogarme, de repente un día quisiera dejar de fluir a través de las teclas de mi ordenador. El estado de ánimo de una persona es tan poderoso como para querer envenenar la vocación de uno, y en este caso la mía era escribir. Parece que ahora poco a poco voy renaciendo de nuevo. Ayer fue un largo día de reflexión y… ¿por qué no? Hoy he me he decidido finalmente a compartir con vosotros estas breves líneas de pensamientos que me han atormentado durante las últimas semanas.

La vida… curiosa reliquia. Un confuso compuesto de desdichas y satisfacciones. Cuando estamos pasando por un buen momento, a ninguno se nos ocurre plantearnos por qué nos está pasando a nosotros. ¿De verdad nos creemos merecedores de todo lo bueno que nos pasa? ¡Gran ego! Sin embargo, cuando algo malo nos acontece, siempre recurrimos al clásico “¿por qué a mí?”, como si fuera inexplicable que una tragedia pudiera pasarnos a nosotros, que ‘no nos la merecemos’ y, además, ‘es algo que solo le ocurre al resto, pero no a mí.’ Y digo yo… ¿y por qué no a nosotros? Cuando nos toca la lotería nunca pensamos “¿por qué a mí?”, asumimos ese destino sin más. La vida es dura, compleja, muchas veces incomprensible. Las desgracias están a la orden del día y nos pueden pasar a cualquiera. Y… ¡eh! ¿Quieres que te confiese algo? Tú también estás dentro de ese saco de ‘cualquiera’.

Las últimas semanas me han hecho sentirme impotente, confusa, aturdida… Nunca esperas que ‘eso que pasa allá afuera’ pueda tocarte un día a ti también. Y entonces la vida da un giro de 180º y empiezas a replantearte cosas que hasta entonces nunca te habías parado a pensar. Una frase es capaz de cambiarte tu mundo. Cambia tu estado de ánimo, cambia la forma de relacionarte con los demás, cambia la manera de afrontar las cosas… Sabes que ya nunca vas a volver a ser la que eras, pero de ti únicamente depende quién quieres llegar a ser algún día. Y entonces te conviertes en una luchadora con ganas de salir adelante por ella, por ti, por la gente que verdaderamente te ha demostrado estar a tu lado… y más especialmente al suyo. Y sonríes a la vida porque ahora sabes que eres Andrea Mateos y que, aunque las cosas te vengan mal dadas, vas a sacar fuerzas de donde sea para superarlas.

El “por qué a mí” sería la postura fácil y superficial, y a mí siempre me ha gustado lo complejo. Por eso mismo… ¿por qué no a mí? Asume tu destino y juega tus cartas con positivismo como mejor puedas. Afronta lo que te viene delante porque afrontarlo es el primer paso para intentar superarlo. Pero, ante todo, nunca caigas en ese inservible círculo donde te compadeces de ti mismo a través del trágico y egocéntrico “por qué a mí”. Dejemos el “por qué a mí” para las personas cobardes y pobres de espíritu. Tú has nacido entre los valientes.

¿POR QUÉ NO A MÍ?



Andrea Mateos

@prepyus

23 julio 2013

¿Moción de censura? Porción de mesura


Tras las últimas informaciones aportadas en el ya famoso caso Bárcenas, la oposición ha planteado contra Mariano Rajoy una moción de censura, que sería la tercera de la democracia española. Esta, recogida en el artículo 113 de la Constitución y el 175 del Reglamento del Congreso, tiene como fin el exigir responsabilidad política al Gobierno y, aunque es propuesta por 1/10 de los diputados, se necesita mayoría absoluta para sacarla adelante, lo que resulta un blindaje perfecto para el Partido Popular.
 
De este modo, la moción no tendría ningún sentido, pues en un gobierno de mayoría, como ocurre siempre en el caso español, ningún diputado vota en contra de su propio partido. De hecho, no es la primera vez que se plantea. Anteriormente ya la habíamos visto en épocas de Adolfo Suárez y Felipe González, donde ambas fracasaron inevitablemente. Y es que la moción en España es más el hecho de proponerla que de realizarla, puesto que esto último resulta prácticamente improbable. Precisamente por eso Rubalcaba -el primer interesado, por otra parte, en no convocar unas elecciones anticipadas que solo beneficiarían a IU y UPyD- ha decidido solicitarla, porque sabe que, de todos modos, nunca llegaría a efectuarse. 

"En un Gobierno de mayoría,

la moción no tiene ningún sentido"

Rubalcaba no pretende ganar la moción, ni mucho menos, se trata simplemente de otra de sus artimañas por tratar de recuperar el liderazgo perdido y la confianza, cada vez menor, de sus ciudadanos. Porque si bien es cierto que Rajoy cuenta con pocos apoyos, menos aún tiene la oposición con un líder que pretende asegurarse el futuro aprovechando las informaciones, cada vez menos verosímiles, de un delincuente que se encuentra entre rejas.
"Rubalcaba no pretende ganar la moción,
sino recuperar el liderazgo perdido"

Lo que no hay que olvidar es que, de momento, los papeles de Bárcenas son unos folios en blanco sin sellar ni enumerar que, salvo que se demuestre su veracidad por otra vía, carecen de validez. Unos documentos que recogen, por otro lado, pagos de impuestos  -IVA o IRPF- de una supuesta contabilidad en dinero B (¿desde cuándo se pagan impuestos con dinero B?); o de anotaciones en 2000 y 2001 recogidas en euros que, aunque desde 1999 era moneda de cuenta, hasta el 1 de enero de 2002 no entró en vigor y, si los ciudadanos no tenían acceso a ella, de igual modo los pagos en negro realizados en efectivo. ¿Sospechoso? Además, aunque muchos se escandalicen por los sobresueldos -y dejando de lado la ética, que ese es otro terreno distinto para analizar-, estos no convierten el acto en delictivo, siempre que, claro está, estén declarados a Hacienda.
"Salvo que se demuestre por otra vía,
los papeles de Bárcenas carecen de validez"

Y ahora sería el momento de preguntarse, ¿desde cuándo tiene más credibilidad una persona que está en la cárcel y que ha cambiado su versión de los hechos en innumerables ocasiones que un presidente de un gobierno legítimo? Algunos han convertido a Bárcenas en un hombre de dogma, empezando por la prensa. Pero en un Estado de Derecho, un hombre -llámese Rajoy o ciudadano de a pie- no tiene que demostrar su inocencia, le tienen que probar su culpabilidad o, de lo contrario, no se hablaría de régimen democrático. ¿Qué hay de la presunción de inocencia? ¿Y de los juicios realizados únicamente por jueces, y no por la sociedad civil?
"¿Tiene más credibilidad un delincuente
que un presidente de Gobierno?"

Está claro que, hartos de la clase política, parece que los ciudadanos están casi esperando cualquier información que les perjudique para creérsela. Hagan lo que hagan va a estar mal visto. Nunca había sido tan difícil consensuar los intereses de todos. Y lo mismo ocurre con la prensa, que en los últimos tiempos ha sido tachada de sensacionalista. Pero parece ser que es preferible esa falta de objetividad de los medios de comunicación, siempre que sea para difamar a algún personaje político, a las propias acciones políticas, lo que están aprovechando muy gustosamente los periódicos para lanzar sus propios mítines a una sociedad deseosa de escándalo. Realmente los medios se tienen que deber antes a la verdad que a sus lectores, al igual que los políticos a sus votantes antes que a sus partidos. Por eso mismo, donde unos apuntan a una moción de censura, yo propongo una porción de mesura, que gran falta nos hace.

 

Andrea Mateos
@prepyus
 

13 julio 2013

El club de los arrogantes intelectuales

El sujeto número 1 era un arrogante intelectual, igual que el número 2 y el número 3. Era un mundo lleno de peces gordos, falsas morsas que se llenaban la boca de palabras vacías. “Yo soy el subsecretario del vicepresidente del comité segundo de la organización…” ¿Y qué? ¿Qué clase de basura de puesto es ese? En el mundo sobran puestos absurdos, casi tantos como gilipollas. “Encantada, yo soy PrePyus”, me presentaba siempre. “PrePyus”, sin más, sin ninguna clase de parafernalia.
 
Trepaban  por conseguir una mota de polvo de algo que ellos llamaban puesto. Pisaban, mordían, empujaban… Y una vez llegaban a su cima, se limitaban únicamente a observar con extraño regocijo, desde lo alto, lo que habían conseguido, aunque esta altura escaseara más bien de altitud y hubiera sido a costa de todo. En verdad por lo que deberían matarse era por trabajar. Con usar solamente la mitad de la energía que habían empleado por adquirir el lugar que ocupaban era suficiente. Pero aquello, el trabajo, era el fin último de todo. Simplemente querían un nombre para poner en su tarjeta de contacto, aunque después no pensaran en hacer nada con su desaguada vida.
-Toma, ricura, llámame…
Y luego nunca les llamaba, pero a ellos les gustaba pensar que lo haría. Les hacía sentirse importantes, casi como si les tuvieras que estar agradecida. Se les hacía el culo pepsi-cola cada vez que daban su teléfono a ‘una ricura’ que, por otro lado,  nunca se lo había pedido. Desprendían arrogancia y emanaban un sudor soberbio. Con el tiempo acuñé el término ‘focaceo’. Eran focaceos que se reían, moviéndose todas las gorduras de su voluminoso cuerpo. Y les encantaba aplaudirse a sí mismos, igual que un amplio grupo de focas. De ahí el vocablo.
 
A lo largo de mi vida me he encontrado con muchos arrogantes intelectuales. Los había altos y delgados, bajitos y regordetes, jóvenes, maduros, de clase baja, pertenecientes a la élite… Pero para mí eran todos unos malditos obesos, unos obesos de vanidad que escupían aderezos sin llegar a decir realmente nada. Las personas son lo que es su intelecto. Pero intentar presumir de este no es más que una demostración de su carencia.  O al menos, un burdo experimento por envolverse de eminencia cognitiva ante una existencia figurada que les sabe insípida.
 
 
  
Andrea Mateos
@prepyus

10 julio 2013

Paraíso de tapas y botellines

 
A veces el mundo se reduce a una cerveza fría y un pincho de jamón ibérico, especialmente en esos días donde tu casa son bofetadas de calor ante una primavera inexistente que se ha transformado sin avisar en un verano que pasa bruscamente de la bota a la sandalia. Los ‘maldito frío’ se revisten de ‘soporífero bochorno’ (el caso es siempre quejarse. El tiempo siempre fue tema de conversación para  inconformistas). Y, de repente, aciertas tu hogar en una refrescante terracita de verano, allá por las 19:31 horas de la tarde. No necesitas demasiados argumentos para instalar allí tu trasero, es una campana que llama siempre a la misma hora: cuando empieza a caer la tarde y los trabajadores acuden tras una intensa jornada de trabajo. Y así es como me encuentro yo ahora mismo mientras escribo estas líneas en mi destartalada agenda de siempre. Paraíso de tapas y botellines… Porque esa extraña relación simbiótica capaz de atraer a las más disparatadas clases sociales va a ser hoy el motivo de este post que escribo.
 
ORÍGENES
Todo el mundo tiene una ligera idea de cómo surgieron las tapas, ligadas a esa necesidad –casi natural- del hombre por beber. Pero yo, ante mi repentina curiosidad por el tema, he encontrado unos orígenes algo confusos. Algunos los datan en épocas medievales, cuando Alfonso X el Sabio fue recetado, por orden médica, beber unos sorbos de vino que decidió acompañar de bocados de comida para evitar los efectos el alcohol. Otros aseguran que aquello ocurrió en realidad en tiempos de los Reyes Católicos, donde se les obligó a los taberneros a servir vino y cerveza acompañados de pequeñas tapas para evitar incidentes a las salidas de las tabernas. Aunque también existen elucubraciones de que en realidad la causa fue para impedir la entrada de moscas en las copas.
Existen otros atisbos que lo fechan en el Siglo de Oro, con el aprovisionamiento de comida de los soldados o por la toma de alimentos de los labriegos a mediodía para recuperar fuerzas después de una dura jornada laboral en el campo.
Acercándonos algo más a nuestros tiempos, se cree también que Alfonso XIII, en uno de sus viajes a
Cádiz, estaba tomando una copa de vino cuando le azotó una ‘levantera’ (viento típico de la zona) y, para evitar que entrara polvo, puso una rodaja de jamón encima. Sin embargo este es un hecho dudoso, pues la arena se habría quedado pegada a la grasa del embutido.
Por último, ya en el siglo XX, algunos autores llevan sus orígenes a Andalucía, en la práctica de colocar láminas de jamón o lomo para evitar precisamente que el vino perdiera su aroma. Aunque también se puede situar en plena Guerra Civil, donde la población se vio obligada a tomar pequeños bocados (principalmente de pan) para alimentarse.
 
VARIANTES DEL TAPEO
Sin embargo, aunque el fenómeno de tapear está ligado a la cultura española, el acto ha sido extendido por todas las partes del planeta, con sus diversas variantes según el lugar:
·         Venezuela: las tapas son llamadas pasapalos
·         Italia: existen los cicchetti venecianos
·         En algunas culturas asiáticas se les llama los dim sum
·         México: botana o antojitos
·         Colombia: pasabocas
·         El Salvador: boquitas
·         Argentina: copetín
·         Chile: picoteo
·         Perú: piqueo
Incluso, hasta dentro de la península, los términos difieren de una comunidad a otra:
·         En Alicante se habla de ‘picaeta alcoiana’
·         En Tarragona los bares de tapas son los ‘llesqueries’
·         País Vasco: poteo o chiqueteo (los txikitos son vasos pequeños de vino)
·         Aragón o Navarra: alifara
·         Históricamente se les solía llamar también avisillos o llamativos (por aquello de comerse antes de la comida principal)
 
FENÓMENO SOCIAL
Las tapas han constituido un fenómeno social a lo largo del tiempo, convirtiendo a los bares en lugares de reunión, lo que ha sido muy aprovechado por la empresas turísticas. En Londres se han puesto de moda y en los últimos años están teniendo un gran éxito. Tuvo también su merecida importancia a la hora de aceptar a las mujeres en los bares como alternativa ante otras actividades donde únicamente se repartía bebida y eran exclusivas de un mundo de hombres. De hecho, hoy se ha convertido más en una actividad social que en una gastronómica, donde el propósito de comer es prácticamente lo último.
Con la crisis, los gastrobares han supuesto una imaginativa alternativa para acercar la alta cocina a un público más amplio, constituyendo un terreno fértil para la invención de los cocineros (hoy se habla de tapas con nombres como ‘toy esmayao’, ‘loquesea’, etc). Y todo ello sin hablar de su valor nutricional: sí, se puede tapear de forma saludable pues, como dicen los nutricionistas, es mejor realizar cinco comidas al día que tres, precisamente para repartir la ingesta gastronómica. Además, ahora que hace buen tiempo, la gente está de mejor humor y se abre más el apetito, ¿qué mejor que conocer tu ciudad a través de sus bares? Este verano, propongo degustar nuestra cultura: tapeemos.
 
 
 
Andrea Mateos
@prepyus

24 junio 2013

Lo útil son los títulos, no la enseñanza



Mi vigésimo novena entrevista personal. Nunca tanta preparación me había costado tanto encontrar un puesto de trabajo. Había una larga cola de juventud esperando. Y entonces, se abrió la puerta y se oyó mi nombre.

-Pase, pase…

Sonó una voz socarrona desde el interior. El señor Cobra olía a una mezcla de puro y café cortado. Vestía de traje y pajarita y una inmensa barriga amenazaba con estallarle el botón de la camisa. Cerré los ojos por si se producía tal catástrofe mientras él observaba detalladamente mi perfil en el ordenador.

-Señorita PrePyus... Me ha despertado mucha curiosidad. Aquí sólo me envían sus datos personales. ¿Qué pasó con sus estudios, su experiencia profesional, con sus habilidades? ¿Acaso se traspapelaron? ¿Dónde quedó el resto de su currículum vitae?

Abrí los ojos y le sonreí sarcástica.

-¿Y para qué aportarle más documentos si lo tengo todo justo aquí?- dije señalando con el dedo índice el punto intermedio de mi frente.

El tipejo me miró con extrañeza.

-¿Aquí? ¿Aquí dónde? ¡No logro verlo!

-Está escrito en un lugar llamado mente, el lugar más seguro que existe para guardar el conocimiento. –Hice una pausa.- Pregúnteme lo que quiera, todo lo que usted considere que requiero para trabajar en su empresa, y yo gustosa se lo suministraré.

El maromo me observaba y me requeteobservaba. No parecía del todo convencido.

-Señorita, ¿usted se burla? ¡Este es un lugar serio! Aquí trabajamos con profesionales.

-¿Y quién le ha dicho a usted que yo no lo sea?

-¿Acaso puede aportarme algún documento que lo certifique? ¿Dónde quedó el resto de su currículum vitae?

-Sé hablar y escribir inglés, alemán y francés a la perfección. También manejo algo de chino. Soy una persona que aprende tremendamente rápido. De pequeña tuve la gran suerte de poder vivir viajando, debido al trabajo familiar. Me cuidaron una serie de operes que me enseñaron su idioma natal. Puede usted comprobarlo, si gusta.

-Señorita, ¿pero qué clase de broma es esta? ¡Títulos, títulos! ¡Títulos que lo certifiquen! ¿Dónde quedó el resto de su currículum vitae?


-Mi formación académica también es de lo más exquisita. Debido a la falta de fondos, no pude matricularme en ninguna universidad, pero estudié todas y cada una de las asignaturas de Administración y Dirección de Empresas en la prestigiosa Universidad de Harvard. Después entablé amistad con un catedrático algo chiflado, con el que compartí piso un tiempo, que me enseñó todo lo que tenía que saber sobre negociación, exactamente la misma materia que él impartía en el máster, así que se puede decir que también lo cursé. ¿Quiere que se lo demuestre?

-Señorita, vamos a ver, señorita… ¡¡¿¿ DÓNDE QUEDÓ EL RESTO DE SU CURRÍCULUM VITAE??!!- gritó rojo colérico.

-En cuanto a mi experiencia profesional… -continué sin hacer caso a la vena púrpura de su frente- He de decir que de eso no tengo demasiado. Las empresas solo contratan gente joven con experiencia. Pero si nunca me contratan, ¡nunca tendré esa experiencia que piden! Y al final pasarán los años y me convertiré en una pobre vieja sin experiencia. ¡Y ya lo de vieja sí que no me lo cura nadie! ¿A usted le parece lógico el argumento?

Los ojos se le abrieron como platos.

-¿Me está tomando usted por tonto?

-No, señor, claro que no.

-¿Pero cómo pretende usted que le contraten si no sabe nada, si no ha cursado nada, si no tiene un buen currículum vitae como el resto del mundo?

-¿Y no le parece a usted más original mi currículum inexistente que el de los demás? Disculpe señor, ¿pero todo eso para qué sirve? Sé hablar tres idiomas y medio a parte del materno, he asistido a las clases de una de las mejores universidades del mundo. Y a todo eso hay que añadir además un máster en negociación más otra serie de conocimientos que también poseo. ¿Le parece que no es suficiente para trabajar con ustedes? ¿De qué sirve tanto título si luego aquello no asegura que se vaya a saber desempeñar bien la función? ¿Cuándo se estableció que uno para saber algo tiene que tener un documento donde se diga que sabe? Un currículum vitae es un papel donde la gente miente y, de las cosas que pone que son verdad, de los muchos certificados que aportan, la mayoría no certifican que sepan exactamente. ¿Quién no le dice a usted que mis compañeros licenciados no faltaron a clase, o copiaban en los exámenes o se quedaban dormidos en el aula? ¿Ve? Como yo no me examiné, usted tiene por seguro que no copié, lo cual es una clara ventaja frente a otros... Yo le estoy ofreciendo la oportunidad de que me evalúe usted mismo y me pregunte personalmente, en vez de que dejarle creer todo lo que pone en un trozo de papel inerte. Pero usted me está dejando claro que lo útil son los títulos, no la enseñanza. Estudias solo aquello que te va a servir para aprobar o darte un título, no por el mero fin de aprender. Vivimos en una enseñanza ‘curricular’ donde solo importa aquello que puedas poner en el currículum. Pero un certificado muchas veces no certifica que sepas, solo que lo has cursado tantas horas o tienes tanto número de créditos. Ya no es que sepas inglés, sino que tengas un documento que lo cerciore.

-Señorita, me deja usted sin palabras… sin palabras… Mi más sincera enhorabuena por el tremendo discurso, pero me temo que debo decirle que no está usted contratada.







Andrea Mateos
@prepyus

21 junio 2013

¿Becas por renta o rendimiento?


La comparecencia del Ministro de Educación y Cultura, José Ignacio Wert, del pasado martes en el pleno del Senado, ha vuelto a traer de nuevo la polémica entre la sociedad española. En esta ocasión: las becas educativas. El debate sobre el endurecimiento de las mismas ha sido aplaudido por muchos pero criticado por otros tantos. ¿Habría que fortalecer los requisitos académicos para acceder a una?


El ministro asegura que, a pesar de esto, el sistema de becas solo se ha reducido un 5%, lo que en número supone 18.840 estudiantes menos y no los 35.000 de los que se estaba hablando, aunque aún faltan por añadir los datos de Cataluña. De estos, 11.496 son universitarios y, cerca de la mitad del total, proceden de de Andalucía, Comunidad Autónoma donde el número de becas repartidas era mayor (alrededor de un 30%) y donde el impacto del nuevo sistema se ha notado más al exigir un mayor rendimiento.

"Cerca de la mitad de los estudiantes no becados
proceden de Andalucía"

Wert: “es lícito reclamar al becario un rendimiento acorde con el esfuerzo de la sociedad.” Las ayudas universitarias se trasladarán de este modo de un 5’5, que se pedía antes, a un 6’5, y la cuantía pasará a dividirse en dos: una fija más baja que la que se concedía hasta ahora y otra variable que dependerá tanto de la renta familiar como de las notas del alumno.

"La ayudas universitarias pasarán de un 5'5
a una media ahora de un 6'5"

Esto acabaría con la –falsa, o no- creencia de que a partir de un determinado nivel económico inferior ya se tiene por derecho el acceso a una, sin tener en cuenta el rendimiento académico del alumno. El objetivo de esta medida es que todos los estudiantes se esfuercen más y mejoren sus resultados y, quién sabe, pudiéramos optar a encontrarnos en el ranking de las 150 mejores universidades del mundo, en las que, de momento, no se encuentra ninguna española. Hay que tener en cuenta además, según palabras del ministro, que el presupuesto no ha experimentado ninguna disminución y que los estudiantes, a pesar de la subida de matrículas, solo pagan el 5% de lo que cuesta su puesto en la universidad.

"Los estudiantes sólo pagan el 5%
de lo que cuest su puesto en la universidad"

¿Estamos hablando de un claro favoritismo a los ricos y una exclusión a los pobres? Fuentes del partido socialista acusan de volver el derecho a beca en una competición por la excelencia, pues ya no se tendrá en cuenta solo la renta sino también el resultado académico. Aunque, a mi parecer, una nota media de 6’5 no es un resultado excelente, sino más bien mediocre.

"Ya no sólo se tendrá en cuenta la renta
sino también el resultado académico"

Hace no mucho me acuñé una frase que nos repetía un catedrático en la universidad que decía: “no hay mayor injusticia que la igualdad.” Y aunque así de primeras pueda sonar algo fuerte, me explico: igualdad de oportunidades sí, pero no de resultados. Porque todos los estudiantes deberían tener las mismas posibilidades para optar a una beca. Y de hecho, ya las tienen. Únicamente se les exige que estudien y que se esfuercen en una educación que, por cierto, estamos pagando entre todos. Porque, ¿no es más injusto becar a una persona con menor renta, pero peores resultados, que alguien con una renta mayor pero mejores notas académicas? Obviamente no hablo de casos donde los dos alumnos han obtenido una calificación idéntica, pues ahí claramente la balanza debería inclinarse en favor del más desfavorecido económicamente.

"Igualdad de oportunidades, sí,
pero no de resultados"

Qué queréis que os diga, si hablamos de buscar la excelencia, esta me parece una excelente fórmula académica, aunque estaréis en el total derecho de discrepar conmigo. También es verdad que quizá el análisis sea bastante más complejo pues, como en todas las reformas, siempre hay que observar los casos especiales de aquellos alumnos que ni siquiera puedan optar a unos estudios para demostrar que valen por falta de recursos desde un primer momento. ¿Una división de fondos? Aún así, el único fallo que veo es que quizá no estaría de más no aplicarla únicamente al sistema educativo, sino también al político, donde una persona pueda a optar a un cargo a través de un sistema de méritos. ¿No hablamos de premiar la cultura del esfuerzo? Premiémosla en todos los ámbitos





Andrea Mateos
@prepyus